martes, junio 07, 2011

versostraspapelados.doc

Un suspiro inerme
se extiende al ultrajo;
tu gracia es una triza
envuelta en hojarasca,
la espera de un absurdo
que se rompe en lágrimas,
líneas que discurren
al pulso de la indeferencia.

miércoles, febrero 23, 2011

Diferencias entre la Ciencia Ficción y la Fantasía

Acabo de revisar algunos foros donde se discute aún el viejo debate sobre la frontera entre SciFi y Fantasía. Leí algunas ingenuidades y otras opiniones interesantes como es de costumbre en la red, pero podría decirse que aunque las conclusiones sobre el tema no lleguen a consenso, sí han llegado a ser expuestas.
Me gustaría llegar a escribir un artículo vasto sobre las diferencias literarias entre la ciencia ficción y la fantasía con sus respectivas fuentes. Digo literarias por el hecho de que tanto en libros como en películas (asimismo para obras teatrales) la diferencia reside en la manera de emplear el contenido literario o de expresar argumentos. No me refiero aquí a la "forma y fondo" como punto de referencia pues es obvio que la distinción habita en el "fondo" o contenido de la obra.

Ahora me conformo con los siguientes puntos a exponer, en orden jerárquico y según mi juicio entiende:

- Naturaleza del argumento: Por mucho el criterio más evidente, pues si el argumento central de la obra es científico tendríamos un aspecto importante para considerarle como ciencia ficción más no suficiente. Ejemplo: Star Wars confunde tanto por el hecho de que tiene un argumento místico que otorga poderes similares al de la telequinesis, por lo cual es magia, pero no por ello se aparta de la Sci-Fi ya que a pesar de la importancia que tiene el argumento de "La Fuerza..." es notable que dicho recurso se concibe en un universo científico. Lo mismo para el libro de Hiperion de Simmons en los aspectos mentalsitas de la novela. Así en todo universo científico ocurren fenómenos sobre naturales, siempre y cuando sean previstos como tal desde la -ciencia-.

- Justificación: La palabra verosímil es imprescindible aquí; no importa si la justificación es verdadera o no, sino la capacidad que tiene de serlo. También, se vierte en este apartado el contexto y estructura en el que se recrea la obra. Un ejemplo claro puede ser el de un elfo el cual se argumenta desde cierta mitología, y un enano alienígena que se entiende como vida extraterrestre.

- Actitudes: Verbales o no verbales: Los argumentos que justifican el contenido de una obra pueden no explicarse, sino exponerse no solo con un lenguaje verbal sino visual también (como la primera parte de Odisea en el Espacio 2001 en versión filmográfica). Se supone entonces que los personajes obran con respecto a objetos de deseo determinados por los argumentos centrales.

- Por último es importante recalcar que el tiempo como criterio resulta nimio a contra parte de lo que normalmente se piensa. La relación espacio- tiempo es un axioma en la configuración de la ciencia pero el espacio no es necesariamente temporal ni viceversa, para ello basta revisar la teoría de la relatividad de Einstain. Por lo que esta noción podría (con la astucia del escritor) ser un elemento secundario para la separación de estos géneros literarios.

El motivo de mostrar los criterios anteriores (que se enfocan en calificar una obra como SciFi) es que la Fantasía es un género mucho más amplio y menos riguroso, más no por ello completamente libre.

Así pues queda un solo cabo por atar: ¿Qué sucede entonces con las obras de SciFi que tienen argumentos inconsistentes, en los que las actitudes no empatan con la justificación o con los argumentos? La respuesta es sencilla, así como desde la ciencia se produjeron teorías como la heliocéntrica y la de la mecánica clásica, y que por ello no dejan de pertenecer a ese conjunto de saberes, la literatura también engendra obras mal paridas, sin ser, por ello, excluidas del vientre en que fueron concebidas.

domingo, septiembre 26, 2010

Mi cocina es una ventana

Sueños abortivos
del paladar

Se despiertan
como burbujas
brotando del hervidero
refuego de carcajadas,
ante un suspiro
las dejaciones

domingo, junio 06, 2010

Asonancia XXIII

Dos temples

se han unido

en lo efímero


Arreglos oportunistas

firman la indiferencia

con el vaho empañado

en la membrana


Se bañan de lo asible

mueven sus médulas,

atestan los espacios

con órganos de libido


Rostros que rompen

el calcio en un grito


La afección será intriga

de quien astucia

firme los perceptos


Hacer lo contable

con las manos,

roer los intersticios

con las uñas


Viento que pugna

con el roce de una idea

los tipos insertos


Cosas se engendran,

expulsan el ansia turbia

de la amargura/humedad,

cuerpos huéspedes

dispuestos a morir

con los ojos en blanco

martes, mayo 11, 2010

Detour sobre Douchamp en el baño de Políticas (CU)

La ironía radica en que ahora, recién reparado el mingitorio, se orina sobre el —post— ready made, o mejor dicho sobre lo que fue tal cosa ya que no encuentro un apelativo para designar a la destrucción de una deconstrucción artística.
Ya postearé el urunario montado, pues obvio no se molestaron en borrar la leyenda.

domingo, abril 11, 2010

Ni desierto, ni maquila, ni frontera. Nueva narrativa mexicalense


Antologadores: Nylsa Martínez y Eduardo Perezchica.

Antologados: Octavio Islas, Rosela Rosillo, Elma Correa, Juan Ramos, Mario Bogarín, Laurence Carbajal, Víctor Gruel, Ferdinando Armenta, Miguel Ángel Lozano, Julio Reyes, Nylsa Martínez y Eduardo Pérezchica.

Página del libro: http://literaturalibre.com/antologia_mexicali/
*¡Ya está diponible el e-book!

martes, marzo 16, 2010

El “thrasher” noventero en el derredor mexicalense: un breve recorrido

Muchos, tal vez de entre los nacidos del 82’ al 88’ vivimos la culminación del thrasher-punkrocker en Mexicali, tendencia del street culture que se venía extendiendo internacionalmente (obvio desde el gabacho) a partir de los noventas tempranos.

Thrasher; definitivamente un “préstamo regionalista” para designar al skater, del cual la revista (titulada de igual forma) tuvo mucho que ver, pues el thrasher en sí no necesariamente es skater, pero sí condensa sus gustos y maneras.

Estética de los spikes oxigenados, los cargo baggy fit, la camiseta estampada por algún simple logo como el de la flama de Spitfire y los tenis-tortas.

Seguramente hubo a quienes esta oleada les pasó por alto, o ya de fregados como un trasfondo difuso del momento, pues los 90’s tardíos tuvieron suficiente ensalce como para que así fuera; las orgías del activismo indigenista, el avasallamiento informático, la “nostalgia de fin de siglo”, el auge de las nuevas drogas y la música electrónica en las generaciones antecesoras son apenas unos ejemplos de las ocupaciones modísiticas del momento.

La música se encontraba en una relación sine qua non (‘sin la cual no’ existiría como tal) con el medio skater. Es por eso que no podemos terminar de hablar solo de un deporte extremo o de un subgénero musical. El punk de la tercera generación había empezado desde finales de los 80’s. El punk rock (género rebautizado como subgénero). El de NOFX, Rancid, Pennywise, Pulley, The Bouncing Souls, Union 13, Bad Religion y todo lo que cupiera en un cassete virgen a la vez que la recopilación del Punk ‘Orama diera en visto bueno. Festivales musicales como el Warped tour forjaron el carácter multidisciplinario de estos eventos: bandas musicales y exhibiciones skater-roller-biker. Vans, desde bastante tiempo antes omnipresente, sigue presidiendo el auspicio de esta gira.

Las bandas locales jugaron su papel; escuchar “no te dejes caer” de Arsenal (una de las más punkrockeras) cuando los barros y la primera depresión de primaria-secundaria llegaba con aplomo, No hay orden, Barrabrava y otros que con el Oi! definitivamente denotaban en otro estilo la condición obrerodemaquila de la ciudad, los “toquines” de Donnie Brasco, Chelsea, Uno Menos, Kaffig Zutch, entre un chingo más.

La llegada del Yahoo! skatepark fue como un pequeño parque de diversiones al que de principio dio tremendo gusto ir y después despedir. Otros “spots” de costumbre eran “la fábrica”, el PRI y El Cívico (estos últimos aún vigentes).

Hablar de los 90’s es hablar de la vieja escuela; de la temporalidad de salto tecnológico donde todavía perduraba el formato VHS y la costumbre de sobregrabar cumpleaños y videos domésticos en general con tal de almacenar toda la información posible.

Los videos eran, como siguen siendo para quien practiquen el este deporte, incentivos inigualables; los de la 411 que aún se mantienen al tanto de las primicias del medio, el Fulfill the dream de la Shorty’s o el Storm de la Osiris son ahora clásicos del rubro.

En el caso del skateboarding como en el de otros deportes “urbanos”, la industria estuvo en constante apropiación de los hábitos, sitios y costumbres afines al skater. En otras palabras, esto se vio reflejado en el diseño gráfico que imperó durante los noventas en contraste con los diseños “new ravers” de la década siguiente y no necesariamente porque lo newraver, para los iniciados en los dosmiles, tuviera que ver con el skate, en contraste con lo punk rocker que siempre ha tenido que ver con deportes extremos.

Como skaters del tercer mundo la modalidad street ha predominado en el gusto popular, no por otra cosa que los skateparks habían sido tardíos y apocados (sin contar la legendaria ‘U’ que se ubicó enfrente de la UABC y que a nadie de esta camada nos tocó).

En la jerga empleada ha estado la unidad de medida de la tabla (altura del ollie) ó la del escalón (longitud a desnivel), convenios rotundamente acuñados alrededor de esos años, tomando en cuenta que aracles como el ollie , kickflip y demás artificios no se pusieron en práctica formal si no hasta finales de los 80s, cuando a las patinetas “de pescado” se les añadió el tail y el grip.

En fin, las acrobacias freestyleras de Mullen, los cincuentaytantos escalones de Thomas, el novecientos de Hawk son imágenes que marcaron la época y el rumbo de los nuevos retos en este deporte.

En Mexicali como en la mayoría del mundo esto correría bajo la misma dinámica de cualquier moda: pasar a ser de novedoso a insignificante, y muchos sustituyeron ese interés por el hip hop o por el indie rock, y los demás simplemente lo dejaron junto con toda tendencia hacia una corriente cultural de este tipo. La razón, sugerentemente, por la que vimos desvanecer casi por completo al thrasher-punkrocker es porque (por fortuna o desgracia) la forma de adoptar los diferentes subgéneros músico-culturales en la ciudad nunca han sido de corte permanente como en algunos lugares (acotación probablemente despreciable porque son ciudades con diferentes características las que tienden a resguardar, aunque sea en rezago, a las diferentes corrientes culturales que hemos visto perecer).